Cómo llevar el inventario de llantas nuevas y usadas
Inventario para una llantera salvadoreña: la ficha por llanta, el grado Clase A o B escrito de una vez, el conteo semanal y lo que el contador va a pedirle.
Pregúntele a cualquier llantera cuántas 195/65R15 usadas tiene en este momento. La respuesta honesta, en la mayoría de los talleres de una a tres bahías, es que hay que ir a contar. Ese viaje al rack es el inventario que le falta, y cuesta una venta cada vez que el cliente prefiere no esperar.
La pregunta que el inventario tiene que contestar
Un inventario de llantas sirve para una sola cosa: contestar rápido y sin caminar.
Todo lo demás (los reportes mensuales, las gráficas, el valor del stock) sale después y sale solo. Si el sistema no contesta "tengo tres, una Clase A y dos Clase B, desde treinta dólares" en veinte segundos, no está sirviendo, por bonito que se vea en la pantalla.
Ese es el examen. Aplíquelo a su cuaderno, a su hoja de cálculo o al programa que le quieran vender.
Clase A y Clase B, escritas de una vez
En El Salvador el gremio habla de llantas Clase A y Clase B, y todo el mundo entiende más o menos qué significa. Casi nadie lo tiene escrito.
Eso no es una norma oficial. Es una convención, y cada taller la aplica un poco distinto: para uno, Clase A empieza en ocho treintaidosavos; para otro es cualquiera que se vea bien y no tenga parches. Mientras la definición viva en la cabeza del que revisa, el mismo rack tiene dos criterios según quién esté de turno.
Escriba la suya con números. Profundidad mínima, cuántos parches se aceptan, edad máxima, si un parche en el hombro descalifica. Media hoja basta.
Después guárdela junto a cada llanta, no en la pared. Así el grado significa lo mismo el lunes que el viernes, y cuando un cliente pregunta por qué esta cuesta más que aquella, hay una respuesta concreta en lugar de una opinión. Para fijar esos milímetros, la tabla de profundidad es el punto de partida.
Lo que se anota de una llanta nueva
Poco. Marca, medida, modelo, costo, precio y cuántas hay.
Cuatro llantas nuevas iguales son cuatro llantas iguales, y llevarlas pieza por pieza es trabajo inventado. Se cuentan por medida y modelo.
Lo que se anota de una usada
Aquí cambia todo, porque dos llantas de la misma medida pueden valer el doble una que la otra. Cada pieza va sola:
- Medida completa del costado: 195/65R15, no "las quince".
- Grado, según su definición escrita.
- Profundidad tomada con calibrador, en milímetros o en treintaidosavos.
- Las cuatro cifras finales del DOT.
- Parches o reparaciones, si tiene.
- Rack y posición.
- Costo y precio en dólares.
Siete campos y ninguno sobra. El que más se salta es el DOT, y es justo el que se necesita cuando alguien vuelve a reclamar seis meses después.
El conteo de los martes
Un día fijo, temprano, con el taller abierto. No un domingo heroico cada tres meses.
Cuente solo las medidas que se mueven, que en un taller salvadoreño suelen ser quince o veinte: las de los sedanes japoneses, las de los pick-up, las de microbús y las de los carros de reparto. El resto se cuenta una vez al mes. Anote el número exacto, no "como diez", porque una sensación no se puede comparar con la sensación de la semana pasada.
Guarde esos conteos en la misma libreta durante tres meses y va a ver aparecer la forma real del negocio: las medidas que caen siempre a fin de mes, las que se mueven cuando empieza la lluvia y las que llevan doce semanas en el mismo número sin que nadie las toque.
Si quiere el procedimiento completo, la guía general de conteo explica cómo levantar el inventario en una hora.
Dólares, costo y precio
Aquí se cobra en dólares, y eso simplifica una parte del problema: no hay conversión que recalcular ni tipo de cambio que vigilar. Aproveche esa ventaja guardando el costo real de cada llanta, incluido lo que pagó por traerla.
Anote lo que pagó, de verdad. Un costo mal anotado se convierte en un margen imaginario, y un margen imaginario es la razón por la que un taller puede vender bien todo el mes y llegar al día treinta sin dinero para reponer el rack.
Guarde también un precio mínimo y uno máximo por medida y grado. No un precio fijo. Con esos dos números, el que atiende el mostrador aguanta un regateo sin llamarlo a usted, y usted deja de perder ventas por andar fuera del taller a las tres de la tarde.
Lo que su contador va a pedirle
Quien vende bienes en El Salvador tiene obligaciones de registro de control de inventarios. El detalle, el formato y la periodicidad se confirman con su contador y con el Ministerio de Hacienda, no con lo que le contó otro llantero.
La parte que sí depende de usted es la calidad del dato. Si cada entrada y cada salida quedan registradas con medida, condición, costo y precio, el cierre del mes es una consulta. Si no, es una noche entera reconstruyendo de memoria lo que pasó hace cuatro semanas.
Ese es el argumento aburrido y es el que más dinero ahorra, porque una revisión con los papeles en orden es un trámite de una mañana y una revisión sin ellos es una semana entera de trabajo que sale de la operación del taller.
Hay un beneficio extra. Cuando el inventario está limpio, los datos que necesita el documento tributario electrónico salen de ahí y nadie vuelve a teclearlos.
Cuando el rack y la página son lo mismo
Un inventario que vive en el celular se llena junto al rack, que es donde ocurre el trabajo. La foto del costado rellena medida, marca y DOT sin escribir nada.
Y ese mismo inventario puede alimentar la página pública del taller, de modo que cuando alguien busca una medida como 225/65R17 vea lo que hay hoy y no lo que había en marzo. Sobre cómo elegir el programa que hace esto sin estorbar, la lista corta para una llantera salvadoreña tiene los cinco requisitos y el orden en que conviene probarlos.
Preguntas frecuentes
¿Qué datos mínimos se guardan de cada llanta usada?
Medida, condición, grado, profundidad medida, las cuatro cifras del DOT, rack y precio. Con eso se contesta por teléfono cualquier pregunta del mostrador sin caminar al rack.
¿El grado Clase A o Clase B tiene respaldo legal?
No. Es una convención entre talleres y cada quien la aplica distinto. Por eso conviene escribir su propia definición en milímetros y guardarla junto a cada llanta.
¿Hay obligación de llevar registro de inventarios?
Quien vende bienes en El Salvador tiene obligaciones de registro de control de inventarios. El formato y el detalle se confirman con su contador y con el Ministerio de Hacienda.
¿Cada cuánto conviene contar?
Semanal para las medidas que se mueven, mensual para el resto. Un conteo total cada semana suena bien y nadie lo sostiene más de un mes.