Edad de la llanta y código DOT: qué revisar
Leer la fecha del DOT, decidir la política de edad del taller y entender cómo se relacionan el grado Clase A o B, la profundidad y los años de la llanta.
El dibujo alcanza y la llanta igual no sale. Eso desconcierta a mucha gente que lleva años en el oficio, porque el ojo entrenado mide dibujo y el dibujo casi siempre manda. La edad no se ve, no se siente al tacto y no aparece en el grado que usted le puso. Está grabada en el costado, en cuatro cifras, y hay que ir a buscarla.
Dos datos, no uno
Antes de subir una llanta usada al rack de venta hay dos preguntas separadas.
Cuánto dibujo le queda. De qué año es.
La primera se contesta con calibrador en treinta segundos. La segunda se contesta leyendo, y es la que se salta el noventa por ciento de los talleres cuando hay tres carros esperando.
Cómo se lee la fecha
Busque las letras DOT en relieve en el costado. Después del código de planta y de unas cifras de tamaño y marca viene la fecha, y la fecha son cuatro dígitos: semana y año.
2319 es la semana 23 de 2019. 0522 es principios de febrero de 2022. La semana nunca pasa de 53, así que si le sale 9917 está leyendo el pedazo equivocado del código.
Dos advertencias prácticas. El molde graba el código completo de un solo lado, que muchas veces queda hacia adentro cuando la llanta está montada: espejo y linterna, o desmontar. Y si la fecha tiene tres dígitos en lugar de cuatro, la llanta es anterior al año 2000 y va directo a desecho.
La guía general del código DOT trae más ejemplos y explica por qué a veces el costado parece no tener fecha.
Clase A, Clase B y la edad
Aquí está el punto que casi nunca se explica bien.
El grado que se usa en El Salvador habla de lo que se ve: profundidad, parches, estado del hombro, si la llanta trabajó pareja. Es una convención del gremio, no una norma, y sirve para poner precio rápido. La edad es otro eje, y los dos ejes no se tocan.
Una llanta puede ser Clase A por dibujo y tener once años. Ese es el caso peligroso, porque se ve bien, se vende bien y es justo la que no debería salir. Pasa seguido con llantas que estuvieron guardadas, con repuestos que nunca se usaron y con lotes que pasaron meses a la intemperie antes de llegar a su taller.
Dos columnas. Piénselo así en la ficha, una para el grado y otra para el año, porque el día que junta las dos cosas en una sola casilla pierde justo la información que va a necesitar seis meses después, cuando el cliente vuelve y hay que explicarle qué fue lo que se llevó.
La forma de arreglarlo es sencilla. Su definición escrita de Clase A incluye un tope de edad, no solo un mínimo de milímetros. Algo como "Clase A: siete treintaidosavos o más, sin parches, menos de seis años". Con eso el grado vuelve a significar una sola cosa.
La política escrita del taller
Escriba dos números y péguelos donde se reciben las llantas.
La práctica que recoge la industria, incluidos los fabricantes y el regulador estadounidense, se resume así: a los seis años desde la fabricación la llanta se revisa con lupa aunque se vea perfecta, y a los diez años se retira, tenga el dibujo que tenga. El hule envejece por dentro y eso no se detecta mirando.
En El Salvador conviene ser un poco más estricto. Calor todo el año, sol directo y llantas almacenadas afuera aceleran el proceso. Si va a mover uno de esos números, muévalo hacia abajo, no hacia arriba.
Póngale fecha a esa hoja y revísela una vez al año, aunque termine sin cambiar nada, porque una política sin fecha se convierte en costumbre y una costumbre no se puede defender frente a un cliente molesto ni frente a un empleado nuevo.
Lo importante es que sea una regla del taller y no un criterio de quien esté de turno. "Aquí no entra nada con más de ocho años" lo puede aplicar cualquiera sin llamarlo a usted un sábado.
Lo que no sale a la venta
- Fecha de tres dígitos, o DOT ilegible.
- Cuerdas o lona a la vista.
- Reparación en el costado o en el hombro, la haya hecho quien la haya hecho.
- Talón golpeado o con alambre expuesto.
- Parches encimados, o un tapón puesto desde afuera como única reparación.
- Grietas en el fondo de las ranuras o en la pared lateral.
- Más años de los que dice su política, aunque el dibujo esté alto.
Esas llantas van a un montón separado, físicamente aparte del rack. Un montón aparte evita que alguien la suba por error en una tarde ocupada. Para el resto de los criterios, la guía de cuándo rechazar una llanta por edad los ordena de mayor a menor riesgo.
Qué decir en el mostrador
El cliente no quiere una clase técnica. Quiere saber si le sirve.
"Esta es del 2022, Clase A, seis y medio de dibujo. Esta otra es del 2015; se la dejo más barata, pero no la pondría adelante." Dos frases y ya está todo dicho.
Eso es exactamente lo que la Defensoría del Consumidor espera de un vendedor: que la persona tenga la información antes de pagar, no después del reclamo. Y tiene un efecto secundario que nadie anuncia: el cliente al que le dijeron la verdad sobre una llanta vieja es el que vuelve el año siguiente. Nadie compra dos veces donde lo engañaron una.
Dónde se publican las normas
Vale la pena decirlo sin rodeos. No localizamos un reglamento técnico salvadoreño que fije una edad máxima para vender una llanta usada.
OSARTEC es el organismo que publica los reglamentos técnicos salvadoreños y los somete a consulta pública, así que ese es el lugar donde hay que verificar si algún día aparece uno. Mientras tanto, la política es suya, y por eso conviene escribirla, fecharla y guardarla junto al inventario, como explica la guía de inventario para llanteras salvadoreñas.
Deje la hoja impresa junto al calibrador, que es donde se usa. Un criterio guardado en una carpeta de la oficina no lo aplica nadie a las once de la mañana de un sábado, y a esa hora es exactamente cuando entran las llantas que después terminan causando problemas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se sabe el año de una llanta?
Por las últimas cuatro cifras del código DOT en el costado: las dos primeras son la semana y las dos últimas el año. 2319 es la semana 23 de 2019.
¿Una llanta Clase A puede ser vieja?
Sí, y ahí está la trampa. El grado habla del dibujo y del estado visible; la edad es un dato aparte. Una llanta con nueve treintaidosavos puede tener once años y no debería venderse.
¿Hay un reglamento salvadoreño sobre edad de llantas usadas?
No localizamos un reglamento técnico salvadoreño publicado que fije una edad máxima. OSARTEC es el organismo donde esos reglamentos se publican y se someten a consulta pública.
¿Qué se le dice al cliente cuando la llanta es vieja pero se ve bien?
Se le dice el año y por qué importa, en una frase. El cliente decide con el dato en la mano, y usted no vendió nada que no pueda defender después.