Cómo clasificar llantas usadas: grado A, B o C
Un sistema de grados A, B y C que un taller puede aplicar de verdad, la lista de rechazo inmediato y cómo anotar el grado en la llanta y en el registro.
Antes de calificar cualquier llanta
Antes de ponerle una letra a una llanta usada, hay una pregunta que va primero: ¿debería siquiera estar en el rack? Un sistema de grados solo sirve para las llantas que ya pasaron el filtro de rechazo. No sirve para decidir si una llanta con cordón expuesto merece un B en vez de un rechazo. Eso no es un grado bajo. Es un no. Mezclar las dos cosas es el error más común cuando un taller arma su propio sistema de calificación, y termina con llantas peligrosas vendidas como "grado C, económica". Esa distinción va primero porque cuesta caro olvidarla. Un empleado nuevo, apurado un sábado con la fila hasta la puerta, puede ver dibujo alto y saltarse el resto. Por eso el orden importa: primero rechazo, después grado. Nunca al revés.
Los tres grados que sí puedes aplicar
Un sistema con demasiadas categorías no lo usa nadie. Tres es suficiente.
Grado A. Dibujo de 7/32 o más. Sin reparaciones. Sin grietas visibles en las ranuras. Costado y talón sin marcas ni golpes. Cosméticamente limpia, sin manchas profundas de curazado (curbing). Edad razonable, lejos del límite de 10 años.
Grado B. Dibujo entre 4/32 y 7/32, o una reparación correcta y sencilla fuera del hombro y del costado. Puede tener desgaste cosmético normal: raspones leves, algo de curazado, sin comprometer la estructura. Sigue siendo una llanta confiable, solo que no aparenta ser nueva.
Grado C. Dibujo cerca del límite de venta del taller, más de una reparación correcta, o cosmética visiblemente gastada aunque la estructura esté sana. Es la última parada antes del rechazo. Véndela como lo que es, con el precio y la explicación que corresponden.
La diferencia entre B y C rara vez está en un solo factor. Casi siempre es la suma: un poco menos de dibujo, un raspón feo en el costado, una reparación que ya cumplió su función pero se nota. Ninguno de esos tres, por separado, bajaría la llanta de grado. Juntos, sí. Si dudas entre dos letras, elige la más baja. El cliente prefiere una sorpresa buena a una mala.
Nada de esto reemplaza medir. El grado se decide después de leer el dibujo con calibrador y el código DOT, no a simple vista desde el otro lado del taller.
Lista de rechazo inmediato
Cualquiera de estas, y la llanta no entra al inventario, sin importar cuánto dibujo le quede:
- Cordón o cinturón de acero visible en cualquier punto
- Abultamiento en el costado
- Daño en el talón (bead)
- Parche o tapón en el hombro o en el costado
- Agrietamiento visible en las ranuras ("weather checking")
- Más de una reparación previa
- Reparación mayor a 1/4 de pulgada (6 mm)
- Desgaste desparejo por debajo de 2/32 en cualquier zona de la banda
- Más de 10 años desde la fecha del DOT
- Llanta que no combina con su pareja para venta en par
Si tachas una sola casilla de esta lista, la llanta sale. Al bote, no al rack.
Cómo se anota el grado
El grado se escribe en dos lugares, no en uno. En la llanta misma, con marcador permanente o tiza en el costado interior, junto a la medida: algo como "B · 6/32". Así cualquiera en el taller lo ve sin tener que preguntar. Y en el registro de inventario, junto al DOT, la profundidad exacta y el origen de la llanta (trade-in, take-off, lote). Un grado que solo vive en la memoria del que la revisó no le sirve a nadie más.
El grado también viaja con el par. Si vendes dos llantas juntas, ambas necesitan el mismo grado o el cliente se lleva una sorpresa en la llanta trasera. Revisa las dos antes de anotar nada. Y si entrenas a alguien nuevo, hazlo calificar las mismas cinco llantas que ya calificaste tú. Compara resultados. Ahí se nota rápido si el sistema quedó claro o si cada quien lo interpreta a su manera.
En nuestro taller aprendimos esto por las malas: dos llantas grado B, marcadas solo en el costado, se vendieron por error como grado A porque el que cobró no revisó la marca. En DuroBay el grado queda guardado como campo del inventario, visible desde que se busca la medida hasta que se imprime el recibo, así que no depende de que alguien se acuerde de leer el costado antes de cobrar.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que una llanta usada sea grado A?
Dibujo alto, sin reparaciones, sin daño en costado ni talón, y cosméticamente presentable. No toda llanta con buen dibujo llega a grado A.
¿Una llanta con un parche puede ser grado A?
No en la mayoría de los talleres. Un parche correcto en el centro de la banda suele bajarla a grado B, aunque el resto esté perfecto.
¿Por qué rechazar una llanta que se ve bien por fuera?
El cosmético no dice nada del cordón interno ni de la edad real. Una llanta de doce años puede verse casi nueva y seguir siendo un rechazo.
¿El grado va escrito en la llanta?
Sí, con marcador o tiza en el costado interior, y también en el registro de inventario junto al DOT y la profundidad de dibujo.