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Inventario de llantas nuevas y usadas en un taller chico

Inventario en una llantera hondureña: la ficha mínima por llanta, el conteo por medida, el reencauche aparte y precios en lempiras que se deciden una vez.

LISTA Actualizado 2026-09-16 · 5 min de lectura · Ver la guía general en español

Un taller de dos bahías puede tener ciento veinte llantas en el piso y ningún papel que diga cuáles son. Eso camina mientras el dueño está presente. El día que se enferma, ese inventario es un montón de hule apilado contra la pared y nadie sabe qué hay.

Nuevas y usadas no se llevan igual

Una llanta nueva se describe sola: marca, medida, modelo, precio. Si tiene cuatro iguales, las cuatro son idénticas. Basta con contar cuántas quedan.

Una usada es otra cosa. Dos llantas 185/65R15 que entraron el mismo día pueden valer el doble una que la otra, porque una trae siete treintaidosavos de dibujo parejo y la otra cuatro, con un parche viejo en el hombro. Por eso las usadas se llevan pieza por pieza y las nuevas por medida y modelo. Meter las dos en la misma lista obliga a caminar al rack cada vez que alguien pregunta un precio por teléfono.

Empiece por separar el piso. Un área de nuevas, otra de usadas y un tercer espacio para lo que todavía no ha revisado nadie. Ese tercer espacio es el que más ordena, porque impide que una llanta sin revisar termine vendida como buena.

La ficha mínima

Seis datos por llanta. Ni uno más al principio:

Con eso contesta casi todas las preguntas que llegan al mostrador. Lo demás ayuda, pero no detenga la captura por eso. Un inventario incompleto que existe vale más que uno perfecto que nadie llena.

Si quiere la versión larga del procedimiento, la guía general de conteo de inventario explica cómo hacerlo en una hora sin cerrar el taller.

El conteo que sí se sostiene

Nadie cuenta ciento veinte llantas todos los lunes. Eso se abandona rápido.

Lo que sí se sostiene es un conteo por medida, no por unidad, una vez por semana y solo de las medidas que se mueven. En un taller hondureño eso suele ser quince o veinte medidas: las de los Corolla, las de los pick-up de trabajo, las de los buses pequeños y las de moto si también las atiende. Cuente esas. El resto una vez al mes.

Anote el número, no la sensación. "Como diez" no sirve para nada dentro de un mes.

Una libreta con doce semanas de conteos vale más que cualquier reporte mensual, porque enseña la forma real del negocio: qué medidas bajan siempre en quincena, cuáles se mueven cuando empieza la lluvia y cuáles llevan tres meses en el mismo número sin que nadie las toque. Esa última lista es la que le dice dónde tiene dinero dormido, y casi siempre son las medidas que compró en lote solo porque estaban baratas.

El reencauche es una tercera categoría

En Honduras el reencauche no es un tema marginal. Hay plantas trabajando y hay transportistas que compran reencauchada por decisión, no por falta de dinero, porque para carga pesada la cuenta les sale distinta.

Para su inventario eso significa algo concreto. Una llanta reencauchada no se anota como usada: es otro producto, con otro comprador y otro precio, y el cliente tiene derecho a saber cuál de las tres le está llevando antes de pagar. Escríbalo en la ficha y escríbalo en el comprobante.

La confusión aquí cuesta caro. Una reencauchada vendida como usada de línea es un reclamo que va a llegar, y va a llegar en el peor momento.

Si además manda cascos a reencauchar, llévelos en una lista aparte con fecha de envío y fecha de retorno, porque mientras están en la planta son dinero suyo que no aparece en el rack ni en la caja y que se olvida con una facilidad sorprendente.

Precios que no dependen de usted

Guarde un precio mínimo y uno máximo por medida y condición. No un precio fijo.

Así, cuando alguien regatea a las tres de la tarde y usted anda en San Pedro comprando, el que atiende el mostrador tiene un piso claro y no tiene que llamarlo. Ese campo parece un detalle de programa. En la práctica decide si el taller camina sin usted o se detiene cada vez que sale a un mandado.

Para calibrar esos números conviene revisar la tabla de profundidad y amarrar el precio a milímetros reales, no al aspecto de la llanta bajo la luz del mediodía.

Los papeles que el inventario le ahorra

Buena parte de las llantas usadas entra sin comprobante, comprada a particulares o recibida en cambio. Eso no lo resuelve una guía. Pregúntele a su contador cómo documentar esas entradas y revise los requisitos que publica el SAR, porque el soporte de la compra y el RTN del proveedor es lo primero que le van a pedir si alguna vez hay revisión.

Lo que sí resuelve el inventario es la otra mitad. Si cada salida queda registrada con medida, condición, profundidad y DOT, el ISV desglosado en el comprobante sale de un dato que ya existe, y no de una cuenta hecha a mano el quince del mes siguiente.

Hay un tercer beneficio que nunca aparece en una demostración de software. Cuando el inventario está limpio, meter un socio, pedir un crédito o vender el taller deja de ser una conversación basada en su palabra y pasa a ser una conversación basada en números que cualquiera puede revisar en veinte minutos.

Cuatro revisiones semanales

  1. Medidas en cero que se vendieron dos veces este mes: hay que comprar.
  2. Llantas con más de noventa días en el rack: precio nuevo o desecho.
  3. Usadas sin DOT anotado: eso se corrige antes de que salgan.
  4. Diferencias entre lo contado y lo registrado mayores a tres piezas.

Quince minutos. Un día fijo, de preferencia el mismo cada semana, y con el rack enfrente.

Dónde ayuda una aplicación

Cuando el inventario vive en el celular, la ficha se llena junto al rack y no en la oficina, que es donde se pierde. La foto del costado rellena medida, marca y DOT sin teclear. Y la página pública del taller muestra lo que hay ahora mismo, medida por medida, como en 225/65R17, sin que nadie actualice nada a mano.

Si todavía está eligiendo programa, la lista corta para una llantera hondureña tiene los cinco requisitos que importan y en qué orden conviene probarlos.

Preguntas frecuentes

¿Hay que llevar las llantas nuevas y las usadas en la misma lista?

No conviene. Las nuevas se cuentan por medida y modelo, porque son idénticas entre sí. Las usadas se registran pieza por pieza, porque dos llantas de la misma medida pueden valer el doble una que la otra.

¿Cada cuánto hay que contar el inventario?

Una vez por semana, solo las quince o veinte medidas que se mueven, y una vez al mes el resto. Un conteo completo cada lunes se abandona a la tercera semana.

¿Una llanta reencauchada se anota como usada?

No. Es una tercera categoría, con otro comprador y otro precio. Debe quedar escrita como reencauchada en la ficha y en el comprobante que se lleva el cliente.

¿Qué pasa con las llantas usadas que se compran sin factura?

Consulte con su contador cómo documentar esas entradas y revise los requisitos que publica el SAR. El soporte de la compra y el RTN del proveedor es lo primero que se pide en una revisión.