Inventario de llantas nuevas y seminuevas en la llantera
Cómo llevar en una sola lista las llantas nuevas y las seminuevas de un taller chico en México: los ocho campos que sí importan, el rack y el conteo semanal.
El rack miente antes que nadie. Ahí están las llantas apiladas, a la vista de todos, y aun así nadie en el taller puede decir en voz alta cuántas 225/65R17 seminuevas quedan sin caminar hasta allá y contarlas con el dedo. Eso funciona con treinta llantas. Con trescientas, no.
El rack es el lugar, la lista es el dato
Son dos cosas distintas y conviene tratarlas como tales. El rack se ordena por medida, de la más chica a la más grande, con una letra por fila y un número por posición dentro de la fila. La lista se ordena por llanta: un renglón por pieza, con su medida, su condición y su ubicación.
Un renglón por pieza. No un renglón por medida. Esa diferencia, que parece de contador, es la que le permite contestar cuántas hay en lugar de cuántas cree que hay.
Cuando el inventario vive en la cabeza del dueño, el negocio depende de que el dueño esté presente, despierto y de buen humor. Es una forma cara de administrar una llantera y casi siempre se cobra en sábado, con tres clientes en la banqueta y un solo técnico en el piso.
Los ocho campos de una seminueva
Una llanta nueva se describe casi sola. Marca, modelo, medida, índice de carga, símbolo de velocidad, precio y rack. Con eso la vende y con eso la factura.
La seminueva pide más, y ahí es donde la mayoría de las listas se caen:
- Medida completa, con el prefijo LT cuando lo trae.
- Marca y modelo, aunque el modelo venga borrado por el desgaste.
- Profundidad de dibujo medida, no calculada a ojo.
- Grado propio del taller: A, B o C.
- Código DOT completo, o cuando menos la semana y el año.
- Origen: take-off de agencia, lote de vulcanizadora, compra directa o cambio de medida.
- Costo de entrada, no solo el precio de salida.
- Ubicación en el rack.
Ocho campos. Se capturan en menos de un minuto por pieza cuando el formulario está bien hecho. Ninguno de los ocho se puede reconstruir después, y esa es la razón real por la que se capturan: la llanta ya montada en el coche del cliente no vuelve a contarle nada a nadie.
Si le falta el criterio para el grado, cómo clasificar llantas usadas trae la lista de rechazo inmediato y el sistema de tres letras que se puede aplicar de verdad en el piso.
Nunca en el mismo espacio físico
Las nuevas de un lado. Las seminuevas del otro. No es un asunto de estética.
Una seminueva carga datos que una nueva no lleva y que el cliente tiene derecho a ver antes de pagar: profundidad, grado, edad. Cuando las dos condiciones comparten pila, tarde o temprano alguien cobra una seminueva al precio de una nueva, o al revés, y la conversación que sigue le cuesta más que el margen de esa venta. La transparencia sobre la condición de lo que se vende no es un favor al cliente; en México la vigila Profeco.
Una nota de lenguaje que importa más de lo que parece. En el mostrador, "seminueva" es la palabra que el cliente entiende y acepta; en su lista interna conviene que el campo diga exactamente qué es y con cuánto dibujo, porque el número es el que lo defiende si hay reclamo.
De dónde sale la seminueva este año
Hasta hace poco, una parte del mercado nacional se surtía de llanta usada de importación. El 28 de agosto de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que modifica el Decreto IMMEX, y entró en vigor al día siguiente. Lo que hizo fue mandar las fracciones arancelarias 4012.20.01 y 4012.20.99, que son las de llanta usada, al anexo de mercancía que no se puede importar temporalmente bajo ese esquema. En el piso el efecto fue el previsible: menos lote barato de afuera y más competencia por lo que se genera aquí. El Decreto IMMEX se modifica seguido, así que conviene leer la versión vigente en el DOF antes de comprometer dinero en una compra grande.
Para su taller eso cambia una cosa concreta. La llanta que sale de una alineación en su misma colonia, de un cambio de medida o de una agencia del municipio vale hoy más que hace dos años.
Registrar el origen deja de ser un lujo administrativo. Se vuelve la forma de saber cuál de sus proveedores le surte lo que sí se vende y cuál le deja el rack lleno de medidas que nadie pide.
El conteo de la semana
Un conteo completo de un rack chico se hace en una hora con dos personas. El orden importa:
- Imprima la lista del sistema, fila por fila, en el orden físico del rack.
- Una persona lee la etiqueta, la otra palomea o corrige.
- Anote las diferencias, no las discuta en el momento.
- Al terminar, revise renglón por renglón qué se perdió y qué apareció.
- Corrija el sistema el mismo día, nunca el lunes siguiente.
La diferencia entre lo que dice la lista y lo que hay en el rack tiene nombre: merma. Dos o tres piezas al mes en un rack de trescientas es ruido normal de operación. Quince es un problema de proceso, de captura o de personal, y el conteo es lo único que se lo dice a tiempo.
Cuándo la lista empieza a pagarse sola
Al segundo mes el inventario deja de ser una obligación y empieza a contestar preguntas de dinero. Cuáles medidas rotan en menos de tres semanas. Cuáles llevan cuatro meses ocupando fila. Cuánto capital tiene parado en una medida que compró barata y que nadie en su ciudad monta.
Esa última pregunta es la que más duele y la que casi nadie se hace. Una llanta que lleva medio año en el rack no vale lo que pagó por ella; vale lo que alguien esté dispuesto a pagar hoy, y cada mes que pasa esa cifra baja mientras el espacio que ocupa sigue costando renta.
Cuando la lista está viva, también se puede publicar. Una medida con existencia real puede aparecer en una página que se actualiza sola, como el hub de 225/65R17, sin que nadie vuelva a teclearla.
Dónde entra DuroBay
DuroBay guarda esos ocho campos por pieza, en el celular, parado junto al rack. La foto del costado rellena medida, marca y DOT sin teclear. El alta queda con su ubicación y su grado, y al cobrar la llanta se descuenta sola del rack.
No es la única herramienta que sirve. Úsela como vara de medir cuando compare, igual que compararía dos desmontadoras antes de soltar el dinero. Antes de decidir, qué necesita un taller chico de un programa recorre la prueba que sí importa, y cómo revisar el DOT y la edad resuelve el campo más peleado de los ocho. Las demás guías para México están en el índice.
Preguntas frecuentes
¿Conviene llevar las nuevas y las seminuevas en listas separadas?
En listas no, en racks sí. Una sola lista con un campo de condición le deja buscar una medida y ver de golpe qué tiene en nueva y qué tiene en seminueva. Dos listas separadas casi siempre terminan en que una de las dos deja de actualizarse.
¿Qué profundidad de dibujo conviene poner como mínimo de venta?
Cada taller fija su piso, pero vender por debajo de 4/32 de pulgada le deja al cliente muy poco camino y a usted un reclamo casi seguro. Mida con calibrador en tres puntos de la banda y anote el número más bajo.
¿Cada cuándo hay que contar el rack completo?
Una vez por semana basta si cada alta y cada salida se capturan el mismo día. Si la captura va atrasada, el conteo semanal solo le confirma que va atrasado.
¿Sirve una hoja de cálculo para un rack de trescientas llantas?
Sirve para arrancar. Deja de servir cuando dos personas la editan al mismo tiempo o cuando nadie la abre parado junto al rack, que es justo el momento en que se necesita.